Liv Morgan: Ha nacido una estrella

Cuando todo pensábamos en Liv Morgan, al menos hasta su serie de enfrentamientos con Ronda Rousey, todo era color y alegría. Morgan era una Superestrella alegre de haberse conocido y que no escatimaba en selfies y postureo en las redes sociales, pero en el giro de un par de semanas, lo que Liv Morgan está dejando entrever es un cambio radical de actitud y personaje que vamos a intentar analizar a continuación.


Las luces de Liv Morgan


Cuando el pasado mes de enero, dentro de la sesión de entrevistas con la prensa internacional a la que WWE nos dio acceso el día antes del Royal Rumble 2022, pudimos entrevistar a Liv Morgan y por aquel entonces conocimos a un talento alegre, inocente, casi infantil y sobre todo amable y divertida con todos los que allí nos encontrábamos. Era el inicio de un año en el que sin duda había comenzado con buen pie, plantando cara a Becky Lynch en el PPV Day1 y bien que se jactaba de ello, aunque eso sí, no había podido certificar ese cambio de chip, ese cambio de mentalidad que le hiciera más agresiva y ganadora, sobre todo ganadora.



Pero a lo largo de todo este año hemos visto una impresionante evolución que, como es obligado, ha contado con el Universo WWE que le apoyaba en todo momento... ¿en todo momento? Bueno, a decir verdad, cuando Liv conquistó el Campeonato Femenino de SmackDown hubo quien se le volvió en su contra. Pero de todo se aprende y Morgan supo sacar tajada de eso malos momentos en los que era tachada de insulsa y de no ser capaz de conectar con el público. ¿Incongruente no? Pues sí. Cuando Liv había llegado a donde había llegado gracias a sus interacciones en las redes sociales con el público de WWE, con SU público, ahora parecía que todo se le volvía en su contra. Los mismos que la coronaran querían despojarla cuanto antes posible de su campeonato y sí... así fue.


Las sombras de Liv Morgan


... y así fue. Cuando Liv Morgan caía derrotada ante Ronda Rousey en Extreme Rules, después de haber sido la única mujer capaz de vencer a la miembro del Salón de la Fama de UFC en dos ocasiones, cosa que se dice pronto, comenzábamos a intuir hacia dónde iban a ir ahora sus esfuerzos. Quizás influída por el regreso de Bray Wyatt que se producía esa misma noche, Morgan mostraba una media sonrisa entre sarcástica y terrorífica mientras se rendía a la sumisión de la californiana. Por aquel entonces parecía que perder el campeonato no iba con ella; es más desde que lo hiciera no ha vuelto a hacer referencia al mismo, ni a sus ganas de recuperar lo que Ronda Rousey le robó, sino todo lo contrario.


En los últimos días, y es aquí donde viene el gran cambio de Liv Morgan, ha girado hacia el lado oscuro; desde que pisara las ascuas de Extreme Rules hemos visto a una Liv extrema, sin miedo al dolor y sin guardarse nada para física ni psicológicamente, algo que se hizo evidente en la noche de ayer en SmackDown cuando en su lucha con Sonya Deville le pedía más y más castigo, que le golpeara más y más fuerte, para acabar mostrando un "estado de posesión" que no le conocíamos hasta la fecha y que le llevó a caer en el conteo de diez fuera del cuadrilátero siendo descalificada. Si a eso le sumamos el cambio de pintura facial, de esas frágiles lágrimas de cristal que lucía a principios de año a un nuevo estilo más tenebroso en el que reina el negro, solo nos queda acudir a la cita semanal con SmackDown en la noche de los viernes para saber cuál será el siguiente paso de Liv y si como dicen, es verdad que sigue dando pasos hacia el lado oscuro, hacia el horizonte del cual no puedes regresar.



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