• Robert Anthony García

Mi experiencia en el HISTÓRICO y LLUVIOSO WrestleMania en el Raymond James Stadium


Luego de un año sin fanáticos en las gradas, la expectativa por WrestleMania 37 era palpable desde el momento en que llegué al estadio Raymond James Stadium. No les miento, tenía mis preocupaciones sobre los protocolos de salud y seguridad en esta nueva modalidad en la que vivimos. Pero esa preocupación no tardó mucho en desaparecer gracias al trabajo profesional por parte de WWE y todo su equipo de producción que lograron crear un ambiente seguro y digno de resaltar. Desde diversas estaciones de lavado de mano, hasta entrega de mascarillas en la entrada, la seguridad del público era la orden del día.


No hice más que entrar por el estadio y ver la impresionante escenografía y comenzó a llover. No una lluvia ligera y pasajera, sino una tormenta en donde nos vimos obligados a tener que buscar refugio por nuestra seguridad. ¿En serio que luego de un año esperando por este momento, nos tengamos que ir por la madre naturaleza? Era mucha la incertidumbre pero mantuvimos la fe y el entusiasmo de que los cielos se aclararan y pudiéramos disfrutar del manjar de lucha libre que WWE nos tenía en agenda.

El agua estaba bien fría pero no importaba, tenía claro que estaba siendo parte de un momento histórico que será recordado por siempre. Tan pronto estábamos fuera de peligro, volvimos a nuestros asientos y era momento de sonar la campana y comenzar la acción. Faltando aproximadamente 5 minutos, todos los luchadores salieron a la rampa y comenzaron a energizar al público que tenía energía de más. Desde Vince, Stephanie y Shane McMahon, hasta el Campeón Universal Roman Reigns y Triple H, fue como reencontrarse con un viejo amigo que hace un año no habíamos podido visitar. La alegría de estos luchadores era visible, incluso varios de ellos se veían hasta llorando de la emoción.


Un momento único que siempre recordaré será cuando los 25,000 fanáticos en el estadio comenzaron a corear “Welcome Back” y “WrestleMania”, de más esta decir que tenía escalofríos y aún no había comenzado el evento. Vince McMahon nos dió la bienvenida a WrestleMania y nuevamente tuvimos que evacuar el lugar debido a una amenaza de tormentas eléctricas. Esto no puede estar sucediendo, ya tengo toda la ropa mojada, la ansiedad está a millón y sucede esto. Pero fue una breve pausa hasta que Drew McIntyre y Bobby Lashley tuvieron un tremendo encuentro, bajo la lluvia, por el Campeonato de la WWE.

Aunque en la televisión no lo pareciera, la realidad es que había mucho distanciamiento entre las sillas. En la fila de nosotros, éramos solo 3 personas (en las esquinas) y no teníamos a nadie en la fila de al frente y atrás. En fin, pude disfrutar del evento con la tranquilidad y seguridad necesaria.


La primera noche de WrestleMania fue histórica y siempre será recordado como el WrestleMania “mojao” en donde Bad Bunny lució espectacular y junto a Damian Priest pusieron el nombre de Puerto Rico por todo lo alto. Fue una noche especial, se sentía la magia en el ambiente y ser parte de ella fue una experiencia inigualable que siempre recordaré. De aquí a 20 años, yo podré decirle a mi hijo en camino que fui parte del primer WrestleMania en la historia que tuvo ser detenido por la lluvia.


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