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¿Por qué Damian Priest no quiere a JD McDonagh en The Judgment Day?

Llevamos semanas viviendo la tensión entre las Superestrellas de The Judgment Day y JD McDonagh. Nadie quiere al irlandés en el grupo salvo el otro irlandés, Finn Bálor. Ambos se conocen bien y Finn sabe del potencial del que fue su discípulo en los cuadriláteros irlandeses, pero hay algo que no consigue conectar con el resto del grupo, especialmente con Damian Priest, ¿por qué el boricua no quiere al irlandés?


¿De qué tiene miedo Damian Priest?


El Señor Money In The Bank es reacio a que JD McDonagh entre de lleno en los planes de The Judgment Day. Como él mismo dice, son familia y parece que la familia no está dispuesta a ampliarse con ningún miembro nuevo. Y no será porque JD no haya hecho méritos para ello, de hecho ha hecho más méritos que deméritos. El irlandés regaló y nuevo maletín de Money in the Bank a Priest coronado por la inscripción "Señor", cosa que hace que sea único en la historia de los maletines; ha dado más de una asistencia a The Judgment Day en combates comprometidos, mal que le pese a Damian, y sin ir más lejos en la noche de ayer, en el combate con los campeonatos de parejas en juego, McDonagh golpeó con el título en la cabeza a Sami Zayn para dejarle inconsciente y servir en bandeja la victoria, precisamente a Damian Priest.


Visto así, cualquiera diría que lo que Damian tiene en contra de JD no es nada profesional sino personal, pero ¿qué es eso tan personal que le ha hecho McDonagh a Priest y que hace que el boricua no acepte al irlandés en el grupo? Finn Bálor está más que abierto a que JD forme parte de The Judgment Day; Rhea Ripley no le tiende la mano pero no dice que no; Dominik Mysterio... bueno Dominik hace lo que dice Rhea y es entonces cuando nos topamos de bruces con el "No" rotundo y contundente de Damian Priest, ¿Por qué Damian? ¿Por qué lo haces? ¿Tiene miedo o tiene celos Damian de JD?


De momento Damian Priest no ha dictado sentencia, aunque anoche en Raw estuvo bastante cerca dados los problemas en los que McDonagh metía a The Judgment Day al inicio del programa tomando la iniciativa y, junto Finn Bálor, usando unas sillas que se les volvieron en su contra frente Sami, Kevin, Cody y Jey. Cierto que es que al finalizar Raw se resarció con la asistencia con la que Priest y Bálor retenían los campeonatos y ahora nos queda conectar la semana que viene para ver cómo Priest reconoce los méritos de McDonagh, ¿O no?


¿Hacia dónde vamos?


Todo parece indicar que WWE mantendrá viva la llama de esta historia, al menos, hasta WarGames (25 de noviembre en el Allstate Arena de Rosemont, Ilinois) y que será entonces cuando la historia dé el giro definitivo que haga que la moneda de JD McDonagh caiga hacia dentro de The Judgment Day o hacia fuera del grupo; algo parecido a lo que vimos el pasado año cuando The Bloodline puso a prueba a Sami Zayn y el canadiense tuvo que acabar con el que a día de hoy es su mejor amigo, Kevin Owens, solamente para demostrar que era fiel al grupo. Pues parece que eso es lo que vamos a revivir este año, con un WarGames dedicado a la supremacía de la marca roja de WWE entre The Judgment Day y el resto de Superestrellas Top de la marca, Cody Rhodes, Sami Zayn, Kevin Owens y Jey Uso. Ni que decir tiene que la lealtad de Jey también estará en juego, aunque visto lo visto en la noche de ayer ahora parece que todas las miradas se desvían hacia el irlandés errante.


JD puede aportar mucho a The Judgment Day, cosas que el grupo aún no tiene, y es que McDonagh es uno de esos luchadores que tienen la gran habilidad de penetrar en la mente de su rival para allí comenzar el combate muchas semanas antes de que suene la campana en el ring; que se lo pregunten si no a Bron Breakker, quien estuvo muy cerca de claudicar ante JD por el Campeonato de NXT. The Judgment Day tendría en JD McDonagh a uno de esos escuderos perfectos (tipo Kaiser con Gunther) dispuestos a llevarse más de un balazo por sus compañeros. Tiene experiencia, es bueno, muy bueno entre las cuerdas, y se maneja fuera de ellas como pocos. Solo le falta un guía, un mentor, y quién mejor que su mentor en la vida real, Finn Bálor, para junto Damian Priest, poder darle ese último empujón que le falta acogiéndole en el seno de una familia tan peligrosa como exitosa.


Muchas semanas nos quedan de aquí a WarGames y quién sabe si McDonagh y Priest harán las paces tras lo visto en la noche de ayer. Este tipo de temas familiares se tiene que hablar en cónclave y hasta que Rhea Ripley no regrese de curar las heridas que le dejó el choque de trenes con Nia Jax, no podremos saber si hay o no fumata blanca.

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