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The Bloodline: Una montaña rusa de emociones

Es un gran momento en la historia para ser fan de WWE. Quizás no nos demos cuenta, pero la historia que llevamos años viviendo, desde el Thunderdome, se va a recordar las próximas generaciones. La periodicidad, la cadencia, la historia y cómo se está contando por todos y cada uno de sus personajes, ya sea Jey o Jimmy Uso, Solo Sikoa, Roman Reigns o el incombustible Paul Heyman, está haciendo de The Bloodline una historia para el recuerdo. Eso sí, parece haber llegado el momento de decir adiós, de mover ficha y de pasar página, y como no podía ser de otra manera, hay que hacerlo a lo grande.


¿Qué tendrá la arena del desierto?

¿Qúe tendrá la arena del desierto de Arabia Saudita que volvió las tornas de esta historia? ¿Qué tendrá la arena de Arabia Saudita que hizo que Jimmy Uso enloqueciera hasta patear en la cara a Roman Reigns para reivindicar su posición en la familia y bajar al campeón de su nube? Tras el Evento Premium de Oriente Medio, WWE tenía una papeleta que solucionar, más aún sabiendo que el hito de los 1,000 días como campeón que acaba de conseguir Roman Reigns tenía que celebrarse por todo lo alto. Pero no contaban con un pequeño detalle, que lo que había conseguido Roman Reigns en estos últimos años fue, en gran parte, gracias a The Usos y éstos estaban mostrando a Reigns la puerta de salida, o la ventana abierta, como quieran verlo, hacia una nueva realidad, hacia un mundo paralelo en el que el "Jefe Tribal" no ejerce de ejecutor con su propia familia sino que es un jefe magnánimo y equitativo.


Eso es lo que The Usos intentaron volver a hacer en la noche del viernes en SmackDown; dar una nueva oportunidad al "Cabeza de la Mesa" para resetear, volver a empezar la casa que construyeron y gracias a la cual reinaron durante años todos de la mano. La respuesta de Roman Reigns tronó y aún puede escucharse en las esquinas del ring: "NO". ¿Oportunidad perdida para Roman Reigns? Lo que el Indiscutible Campeón Universal de WWE tiene en mente solo lo sabe él. Ha conseguido manipular a Solo en contra de sus hermanos, posicionándose del lado del más fuerte, ¿o no? ¿Y si Solo está echando una mano a sus hermanos para acabar con el reinado de tiranía desde dentro y en futuras semanas traiciona a Roman Reigns cuando nadie lo espere?


La verdad es que esta historia sigue mostrando capas y capas de rivalidad y entretenimiento que nunca habríamos imaginado. Cualquier cosa puede pasar cuando The Bloodline entra en escena y eso hace que cada semana nos peguemos al televisor el viernes por la noche para no faltar a la cita con SmackDown y así poder ver un nuevo capítulo de la historia que Roman Reigns y compañía nos regalan.


Londres, ciudad abierta

Roberto Rosellini en 1945 nos dejó una de las obras cinematográficas del neorrealismo italiano Titulada "Roma, città aperta". La crudeza con la que se entretejen las historias de la Italia ocupada por los nazis quedará para el recuerdo a la hora de romper con los moldes que se establecían desde la meca del cine, Hollywood. Quizás no sea posible hacer una comparativa con la historia de The Bloodline, pero lo que sí es cierto es que cuando SmackDown llegue a Londres el 30 de junio lo hará sabiendo que nada volverá a ser igual. Londres marcará un antes y un después en la historia del grupo. Apunten las fechas, 30 de junio SmackDown y al día siguiente Money in the Bank. La capital británica va a ser testigo del enfrentamiento familiar más crudo de los últimos años en WWE; en la agenda, la sucesión de un Roman Reigns que tras cuatro años al pie del cañón, parece haberse decidido por adelgazar su agenda, al menos hasta SummerSlam para, posteriormente, probar suerte en Hollywood.


Después de haber masacrado a todos y cada uno de sus rivales (leyendas, miembros del Salón de la Fama, "el chico de moda" y cualquier otro que pasara por delante) quizás no sea tan descabellada la idea de que el sucesor de Roman Reigns haya estado todo este tiempo dentro de su propia familia y de que el "Jefe Tribal" le haya acogido en su seno enseñándole todo lo que tiene hacer para ser un gran campeón. ¿Jey? ¿Jimmy? ¿Solo? Roman Reigns no lo va a reconocer pero ellos son los culpables de las pocas horas de sueño de las que puede disfrutar últimamente y Londres marcará la línea, esa fina línea entre la gloria y el fracaso para The Bloodline. Es de bien nacido ser agradecido; gracias WWE por hacernos disfrutar.

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