• Emanuelle Santiago

El dominio de Kenny Omega en el tiempo perfecto

Desde la fundación de All Elite Wrestling, y su “roster”, eran muchas las especulaciones, deseos, o expectativas de ver algunos de sus luchadores en el tope de la compañía, y más cuando llevan un legado, o racha, revolucionario, siendo el centro de atención de la industria para aquel tiempo; uno de ellos, Kenny Omega.


Desde el principio, tanto a Kenny Omega, como a sus “panas” The Young Bucks, los colocaban como los campeones dominantes de la joven empresa, pues estaban en un punto alto de su fama, “performance” y momentum; eran las estrellas del ahora. Sin embargo, los también Vicepresidentes de la empresa tomaron otro camino; desarrollar talentos nuevos y conocidos dentro de la empresa, una movida que, para algunas personas fue algo necio, pues dejaron perder el “momento” de sobresalir dentro de la industria, y aún más en una cadena de TV, pero para muchos, fue la movida más sabia, pues demostraban que, a pesar del poder dentro de la empresa, vale más la marca y el producto que la gloria y el ego de ser el número uno, algo de aplaudir.

En el caso de Kenny, presenciamos diferentes etapas del luchador en la empresa, comenzando con tremendas rivalidades y encuentros con luchadores como Chris Jericho y Jon Moxley (prohibido olvidar la lucha “sin sanción”). Sin embargo, fue el campeonato mundial en parejas su primer título dentro de la misma junto a Adam Paige su primer triunfo e, indirectamente, el inicio de lo que todos estaban esperando.


Fue su corrida como campeón en parejas la antesala a una transformación en Omega, en aquel luchador que admiramos en New Japan Pro-Wrestling, de carácter volátil, violento y líder. Entre los vídeos de BTS (Being The Elite) y la programación de Dynamite, hasta la pérdida de los campeonatos, todo fue una historia que pasó por nuestras narices, la preparación indirecta para lo que estamos viviendo hoy día, el dominio de Omega como campeón mundial de AEW, y de qué manera, al tambien invadir la programación de IMPACT Wrestling y unir una vez más al “Bullet Club”, todo en el momento indicado.

¿A dónde voy con todo esto? Ha pasado algo de tiempo desde que una historia a largo plazo fue contada y ejecutada casi a la perfección, donde la psicología y las preguntas del fanático del “¿qué pasará ahora?” se hacían sentir. A pesar de los problemas con la pandemia, AEW ha continuado con crear ruido e interés a sus seguidores. De hecho, cada día que pasa aumenta su presencia. No se trata solamente de una rivalidad por un campeonato, o de traer de regreso a una “leyenda” a retar al futuro de la industria sin sentido alguno. Se trata de llevar una historia que, semana tras semana, cree intriga, especulaciones y sorpresas a sus fanáticos; complacer a los mismos en el tiempo correcto. Los fanáticos pedían a “The Cleaner” y, con calma y predeterminación, el verdadero Omega ha llegado y, por lo que vemos, por un largo tiempo.

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